Carretera Austral la puedes recorrer cuidando su medio ambiente

Autor: El Divisadero

Conversamos con Manuel Mata, patagón que convirtió el sistema de combustión interna de la kombi a un motor eléctrico.

Hace unos días en prensa nacional se dio a conocer el proyecto que convirtió el motor a combustible de una kombi marca Volkswagen de 1990, a un sistema de eléctrico, libre de emisiones.

Diario El Divisadero conversó con Manuel Mata, patagón, CEO y fundador de Antü Energía, la empresa que realizó esta conversión y que hoy, luego de un año, muestra buenos frutos en esta innovadora área.

“Habíamos hecho antes conversiones de vehículos tradicionales. Los convertimos en eléctricos. Pero el año pasado la inmobiliaria Fundamenta, tiene un plan de sustentabilidad y electromovilidad, y nos pidió a nosotros que convirtiésemos un vehículo icónico, en eléctrico. Compramos una kombi del año 90, y aparte de convertirla a eléctrica, la restauramos. La hicimos de nuevo”.

¿En qué consistió ese cambio?

“La parte innovadora, es que sacamos todo el sistema de combustión, el estanque de gasolina, el motor, y pusimos todo el sistema eléctrico. Un banco de batería de litio, que hace el símil del estanque, y en vez de usar un motor a combustión, ponemos un motor eléctrico”.

¿Cuál es la proyección que tienen con este proyecto?

“Nosotros tenemos el conocimiento de hacer varias conversiones, cuando estábamos en la universidad. Ahí ya convertíamos autos y se da que la inmobiliaria ya tenía un plan y trabajamos juntos. Antü tiene como objetivo ser líderes en baterías de litio y electromovilidad en Chile.

Con operaciones y negocios en Santiago, Viña del Mar y Valparaíso, Antü tiene como principales clientes, “empresas distribuidoras, pero también hacemos para particulares. Van de almacenamiento de energía, sistemas de respaldo y temas de electromovilidad para empresas” señala Mata.

Esta es una energía limpia. Algo que hace falta en Coyhaique. ¿Cómo ves aplicada esta tecnología para no contaminar la ciudad?

“Aysén se declara reserva de vida y la contaminación es un punto negro en su definición y este tipo de tecnologías limpias apuntan a reducir la contaminación. Está el punto del smog con la contaminación a leña y los vehículos, con un parque automotriz de los más grandes del país. La tecnología está, lo que hay que ver es cómo las empresas que tienen operaciones en la región, toman estas tecnologías.

¿Difícil generar una empresa de este rubro?

“El lugar de donde vengas no te limita. No hay ninguna limitación de información o cultural, que impida que un patagón haga lo que estamos haciendo. Hay que ver estas tecnologías no como propias de otras culturas. Se puede. Es simplemente atreverse, intentarlo, atreverse, volver a intentarlo. Es una declaración de intensión y hay que llevarla a cabo”.

¿Y alguna ventaja?

“Hay una ventaja muy importante, que la vi cuando uno viene al norte. Al ser patagón uno tiene un apego por la vida natural y la ecología, que son valores que acá (Santiago) no está desarrollado porque la vida es distinta. Esto puede ser un aliciente para que te comprometas con lo que haces y tenga impacto en la naturaleza. Lo sabes, lo tienes internalizado, pero acá en la capital la gente lo desconoce. Tu percepción sobre la contaminación o los desastres naturales hace la diferencia. Lo que he hecho con la tecnología es encausarme con ese tipo de valores”.

¿Algún mensaje a quienes buscan qué estudiar?

“A quienes se tiene que ir a estudiar de la región, hago el llamado de que sean conscientes y valoren los beneficios de vivir en una región tan limpia como esta. Centren sus trabajos en preservar y cuidar eso. Que lo tengan siempre presente, independiente de lo que estudien. Cada uno puede aportar desde su lugar de trabajo o profesión”.

 
FUENTE: El Divisadero | Publicado el 28/12/18
 

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