El hermoso camino hacia el Parque Queulat

Autor: Sebastián Montalva W.

Uno de los parques nacionales más exuberantes y hermosos de Chile, el Queulat es la mayor atracción del tramo norte de la Carretera Austral, que va desde Coyhaique hasta La Junta. Aquí seleccionamos cinco escalas imperdibles en esta ruta, una buena alternativa para recorrer ahora que vienen las vacaciones de invierno.

Uno. COYHAIQUE DE BLANCO

Los propios coyhaiquinos lo dicen: hace tiempo que no nevaba tanto en la capital de la Región de Aysén. La última gran nevazón que se recuerda fue en 2010, y por estos días -como entonces-, la ciudad se ha teñido por completo de blanco, una buena excusa para los que quieran partir ahora ya, cuando comienzan las vacaciones escolares de invierno.

Nuestra propuesta en este artículo es sugerir una ruta para explorar el tramo norte de la Carretera Austral, desde Coyhaique hasta el pueblo de La Junta: un viaje de aproximadamente 181 kilómetros, más escalas, siguiendo esta vía que en buena parte se encuentra pavimentada.

Y como la propuesta parte en la capital regional, podría aprovechar de destinarle al menos un día para fotografiar sus montañas y valles, y probar a deslizarse en sitios como el Centro de Esquí El Fraile, que con tanta nieve caída estos días está viviendo una de sus mejores temporadas. Administrado por la Municipalidad de Coyhaique, este es un centro pequeño y de carácter familiar, que cuenta con 11 pistas, dos medios de elevación, un pequeño snowpark y una cafetería. Si no esquía, aquí también arriendan trineos. Tras la visita, solo quedaría emprender rumbo norte, con destino principal el Parque Nacional Queulat, sin duda uno de los parques más verdes y bonitos de Chile.

Dos. RUTA ESCÉNICA

El tramo norte de la Carretera Austral ha evidenciado varios avances en los últimos años, sobre todo en términos de pavimentación. Desde Coyhaique hasta Puerto Cisnes -una primera escala sugerida en esta ruta-, el camino es completamente de asfalto y se puede recorrer en alrededor de tres horas y media, pasando por sitios como Villa Mañihuales, el lago Las Torres y el gran puente sobre el río Cisnes. El objetivo de este desvío es llegar al pueblo de Puerto Cisnes, que quizás por estar fuera de ruta permanece como uno de los lugares menos conocidos de la región.

Puerto Cisnes es una pequeña villa de pescadores caracterizada por sus casas de tejuelas estilo chilote, donde destaca la iglesia Nuestra Señora del Trabajo, construida en esa modalidad. Si se anima a explorar más, en Cisnes existen algunos senderos de caminata, como el llamado Virgen de las Rosas, que conduce en una media hora a un mirador con grandes panorámicas sobre la bahía y el pueblo. Además hay restaurantes como Lafken Antü, que también es hostería y ofrece una buena variedad de carnes, chupes, pescados y pizzas. Ojo también con un producto en especial: los puyes, esos pequeños peces de forma alargada que se sacan precisamente de estas costas y que suelen prepararse al pilpil o como tortillas. Los tendrán con más abundancia hacia agosto, cuando comienza su extracción, pero puede preguntar en el restaurante si algo les queda. Vale la pena.

Tres. LA ESTRELLA DEL QUEULAT
Todo esto es apenas una antesala al verdadero objetivo de este circuito: visitar el hermoso Parque Nacional Queulat, que está abierto todo el año.

Ubicado 165 kilómetros al norte de Coyhaique, el camino hacia este parque es en sí un espectáculo, sobre todo cuando se remonta la cuesta del Queulat: allí el camino ya es de tierra y va subiendo entre pronunciadas curvas (hay que manejar con precaución especialmente en esta época), todo en medio de un entorno verde realmente exuberante. Como para que se haga una idea de qué tan natural es esto, incluso hay gente que ha visto pumas cruzándose en este camino: hay que tener mucha suerte para verlos, eso sí.

El Parque Queulat está dividido en tres sectores, y cada uno cuenta con un sendero principal para recorrerlo. El principal es el llamado Sendero Mirador, que está en la entrada principal del parque. Se trata de una ruta de tres horas ida y vuelta, de dificultad media (sobre todo cuando llueve, por el barro que se forma), y que permite atravesar el bosque siempreverde, y que además pasa por el icónico puente colgante y conduce a tres miradores.

El principal de estos es el que regala una vista panorámica hacia el imperdible ventisquero colgante del Queulat.
Si no quiere hacer esta caminata tan larga, hay una buena opción: se puede andar solo quince minutos hasta llegar al muelle de laguna Témpanos, donde la empresa Experiencia Austral opera un bote a motor que hace navegaciones de 30 minutos hacia el ventisquero. Yendo en lancha es lo más cerca que podrá quedar del ventisquero colgante mismo, así que es una experiencia altamente recomendable. Solo hay que estar atento a las condiciones climáticas. El viaje cuesta 5.000 pesos por persona, con un mínimo de cuatro viajeros (en esta época es mejor llamar previamente, para confirmar las salidas).

Los otros dos accesos al Parque Queulat también son atractivos en sí mismos. Por el lado sur está el sector del Portezuelo del Queulat, que cuenta con un sendero llamado Bosque Encantado, que también atraviesa el bosque -junto a la carretera- y termina en una laguna que se forma por los deshielos del glaciar. Por el norte está el sector Angostura: allí existe un sendero un poco más complejo, que conduce hasta la laguna Los Pumas en unas seis horas ida y vuelta (son 10,4 kilómetros en total). El camino tiene al menos 2,5 kilómetros de subida sostenida y suele estar barroso, pero el esfuerzo se compensa por la tranquilidad del lugar, la presencia de aves y la belleza del paisaje: durante la caminata se pueden tener vistas espectaculares hacia el lago Risopatrón, otro de los grandes secretos naturales de esta zona.

Cuatro. TERMAS EN PUYUHUAPI

Pasado el Queulat, este viaje podría continuar perfectamente hacia el pueblo de Puyuhuapi, ubicado a orillas del fiordo que se llama igual. El camino de acceso también está mejorando: los últimos 12 kilómetros, viniendo desde el Queulat, están pavimentados.

La mayoría de la excursiones que van a este parque nacional luego paran en este pueblo, principalmente para recompensar la travesía en las Termas del Ventisquero, que están 6 kilómetros antes del pueblo de Puyuhuapi, y que cuenta con un par de piscinas al aire libre, hechas con piedras y comunicadas por pasarelas de madera, con aguas cuya temperatura oscila entre los 35 y 44 grados Celsius, además de una pequeña cafetería. La vista desde el agua hacia el fiordo es espectacular.

Atención: en esta época también se puede ir por el día hacia las exclusivas termas del Puyuhuapi Lodge & Spa, al que solo se llega por lancha luego de 10 minutos de navegación. La lancha del hotel sale cuatro veces al día desde el embarcadero Muelle Austral, que está 14 kilómetros al sur del pueblo, a partir de las 10 de la mañana. La última regresa a las 18:30 horas desde el hotel. La visita por el día cuesta 50.000 pesos por persona, incluye un menú de almuerzo con dos platos a elección, acceso a las piscinas y al spa del hotel.

Cinco. LA ÚLTIMA ESCALA

Pasado el pueblo de Puyuhuapi hay que tener en cuenta un detalle: por estos días, la ruta presenta algunos cortes por trabajos, por lo que hay un corto tramo que debe hacerse en una barcaza, que es gratuita. Superado este “obstáculo”, el objetivo final de este recorrido es llegar hasta el pueblo de La Junta, uno de los más ordenados y mejor preparados para el turismo de toda la Región de Aysén.

Ubicado a orillas del río Palena, La Junta es una excelente base de operaciones para explorar los diversos atractivos naturales de esta zona. Uno de los principales es el aún desconocido Valle Mirta, un paraje a través del cual se puede realizar un circuito escénico de 46 kilómetros en auto (una hora y media) que es más o menos así.

Hay que partir desde La Junta hacia el norte: en el kilómetro 12 se encuentra la bifurcación hacia el lago Claro Solar, que es el comienzo del Valle Mirta. El camino conduce hasta el mismo lago Claro Solar, que está coronado por los preciosos montes Barros Arana, que se ven al fondo. Luego hay que cruzar el desagüe del lago y en la siguiente bifurcación doblar a la derecha, para encontrarse con la angosta pasarela colgante sobre el río Quinto (tiene espacio como para una camioneta grande). Siguiendo unos pocos kilómetros más se llega al cruce con el camino al Lago Verde: en ese punto hay que doblar nuevamente a la derecha, hacia La Junta. Ese trayecto pasa por el desagüe del lago Rosselot, el que se puede visitar entrando por el portal. Luego, a 8 kilómetros de ese punto se regresa nuevamente a La Junta.

Para quedarse en este pueblo, el Hotel Espacio y Tiempo es uno de los mejores: tiene cómodas cabañas y, además, un muy buen restaurante que privilegia el uso de productos locales. Por ejemplo, solo comercializa cervezas artesanales hechas en la región, como la Hopperdietzer, que elaboran en Puyuhuapi. Para comer, las pastas caseras rellenas con ciervo se llevan los aplausos.

 
FUENTE: El Mercurio | Publicado el 09 de julio de 2017
 

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