Capillas de Mármol, hasta hace unas décadas un tesoro desconocido

Autor: Patricia Osorio

La familia Garrido Férnandez comenzó en los años ochenta ofreciendo tours a las, en ese entonces desconocidas, Capillas de Mármol de Puerto Tranquilo, hoy es uno de los principales atractivos turísticos de Carretera Austral.

El matrimonio compuesto por Julio Garrido y María Alicia Fernández, tomaron como opción de vida radicarse en la región de Aysén en los años ochenta. Allí comenzaron un negocio de transporte de pasajeros a través de la incipiente Carretera Austral, camino que por esa época era muy difícil de transitar. Llegaban hasta donde podían, hasta donde el camino lo permitía. En estos inicios los viajes que ofrecían eran para trasladar a trabajadores de la mina el Toqui o habitantes que necesitaban moverse entre las localidades.

La pareja junto a sus hijos, José Miguel, Milena y Carolina, vivían en Coyhaique, pero debido a su trabajo viajan constantemente. Tenían un pequeño bus con que realizaba estos traslados. Don Julio, quien oficiaba de chofer, se hacía acompañar de sus hijos durante los largos trayectos que hacían, como recuerda Carolina Garrido “desde pequeños recorrimos estos caminos con polvo, barro, lluvia y viento, enfrentando las difíciles condiciones climáticas de la zona, pero eso también lo hacía entretenido, ya que siempre podría haber una aventura en el camino” nos comenta con alegría.

Cuando el avance de las obras permitió que la carretera llegara hasta Puerto Tranquilo, se decidieron a prestar el servicio de transporte hasta allí y más al sur. Al llegar por primera vez a esta localidad, inmediatamente pensaron que podría ser una buena idea ofrecer algún servicio turístico a los pasajeros que trasladaban, ya que el bus debía parar una hora en Puerto Tranquilo para cargar combustible y descansar un poco antes de continuar.

Con esa idea comenzaron a averiguar con los habitantes cuáles eran los atractivos de la zona, conversaron con varias personas, sin mayores resultados, hasta que una señora les comentó que recordaba unas cuevas bonitas en el lago, pero que para llegar se necesitaba bote. Eso bastó para que se entusiasmaran en conocerlas, se consiguieron una embarcación y visitaron las cuevas, al llegar quedaron maravillados, y decidieron comenzar a dar paseos a sus pasajeros durante la hora de parada en la localidad.

Los primeros visitantes que llevaron hasta las cavernas fueron 3 alemanes, a quienes les estaban haciendo un tour por la parte sur de Carretera Austral. Ellos quedaron encantados “Mi madre recuerda que para ellos fue una experiencia increíble, y por eso prometieron enviar más visitas cuando regresaran a Alemania. Y a los 20 días de su partida llegaron otros alemanes pidiendo el mismo servicio, fue una sorpresa para mi familia. Luego de eso comenzamos a ofrecer el servicio a los pasajeros del bus que mi padre trasladaba, eso fue el inicio de todo lo que vino después”.

Poco a poco el negocio fue creciendo, compraron una lancha, la llamaron Chelenko, y luego pudieron adquirir 3 más para realizar más viajes. Sin planificarlo un día le ofrecieron a Don Julio un terreno, el que compraron para dar alojamiento cuando los pasajeros debían esperar por buenas condiciones para salir en bote al lago, y ver las cavernas, allí levantaron el Camping Pudú Tranquilo. El nombre viene del negocio original, Buses Australes Pudú, porque la gente cuando preguntaba dónde se podían quedar, la gente local decía donde los Pudú, por lo que terminaron por adoptar el nombre.

El proyecto familiar marchaba bien, aunque no exento de dificultades, ya que al mismo tiempo que comenzaron a llegar turistas, también se hacía necesario más servicios en el pueblo para ofrecer una estadía de mejor calidad a los visitantes, y eso no sucedió de manera rápida.

Otra situación compleja que vivieron y que nos comenta Carolina “A comienzos de los años noventa, por lo que recuerda mi madre, en Santiago se llamó a licitación para explotar la caliza de las cavernas para hacer cemento, por ello mi familia comenzó una campaña para protegerlas, apoyados por la Cámara de Turismo de Coyhaique, ya que en ese tiempo solo nosotros trabajábamos este lugar, y logramos a través del Ministerio de Educación que se nombrara Santuario de la Naturaleza esta franja de terreno de 50 hectáreas de borde costero el 22 de junio de 1994 por el decreto No 281” nos comenta con orgullo.

Con esta declaración la zona se protegió, y con el paso de los años ha demostrado haber sido una buena decisión, ya que el turismo se ha desarrollado con fuerza en Puerto Tranquilo y ha permitido cuidar este invaluable patrimonio natural de Carretera Austral que atrae a miles de turistas cada año solo para conocerlas.

Esta familia trabajó incesantemente cada temporada estival, poniendo mucho cariño en cada decisión, ya que sentían a Puerto Tranquilo como su hogar, por ello siempre pensaban en poder trasladarse definitivamente a la localidad, proyecto que habían decidido concretar para el año 2016, pero que se vio empañado por el fallecimiento de Don Julio en marzo de ese año.

El esfuerzo y trabajo constante rindieron frutos, y por sobre todo les dio a esta pareja y a sus hijos muchas satisfacciones personales y gratos recuerdos, son parte de la historia del desarrollo turístico de Puerto Tranquilo. Vieron crecer la localidad de la cual se enamoraron, y hoy son testigos de su avance y el interés nacional e internacional que tiene este atractivo natural único. Pero también ven con preocupación la masiva llegada de turistas, ya que muchas veces genera aglomeraciones para poder visitar las Capillas de Mármol, lo cual hace que la experiencia de los visitantes no sea de la calidad que ellos estiman y en algunas ocasiones provoca daño a las mismas.

Actualmente ya no realizan la navegación a las Capillas, hay mucha competencia, en palabras de Carolina “Mi madre, María Alicia Fernández, sigue trabajando el área de Camping , que está orientado preferentemente a visitantes extranjeros, en su mayoría alemanes. Nosotros Dejamos de hacer los tour a las Capillas porque dejó de ser rentable en el momento que la competencia bajó mucho los precios, a diferencia de ellos, nosotros pagábamos servicios a locales para operar. No fue fácil para mis padres tomar la decisión, pues los motivaba el amor por esas tierras y el sueño de entregar siempre una linda e inolvidable experiencia al visitante” nos señala, y añade que trabajar con su familia en ese lugar maravilloso ha sido una de las experiencias más gratificante de su vida y está absolutamente agradecida.

Actualmente las Capillas de Mármol fueron actualizadas en su polígono de protección y existe una fuerte consciencia comunitaria, local y regional del valor patrimonial de estas para su preservación.

 
FUENTE: Carretera Austral | Publicado el 02/03/19
 

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